jueves, 29 de enero de 2026

Cambiando de tema. Cine. Hamnet

 Cambiando de tema

Cine. Hamnet

Estrenada en España el pasado día 19, esta película, basada en el libro homónimo de Maggie O´Farrell, ha obtenido dos Globos de Oro (mejor película dramática y mejor actriz protagonista) y tiene ocho nominaciones al Oscar. En Wikipedia podéis encontrar toda la información sobre ella.


Dice Carlos Boyero, el crítico de cine, que la película le ha dejado indiferente, "ni frío ni calor". Leí su critica en el periódico El País antes de ir a verla el pasado martes con mi hijo. Tal vez por eso no tenía grandes expectativas. ¡Aunque para fiarse del Boyero! Es muy difícil que alguna película de hoy le termine de gustar, le aburren. No todas, claro, pero suele ir a contracorriente a menudo. De vez en cuando leo alguna de sus críticas: confieso que cuando se cruzan conmigo me apetece leerlas, sé que me va a dar una visión diferente, muy personal. Boyero no esconde su naturaleza, escribe con sus tripas colmadas de cine... y también de alguna siestecilla en el patio de butacas.

Pues a mí no me ha dejado indiferente. Es más, he disfrutado mucho (iba a decir como un enano, mil perdones), a pesar de que es una película dramática, casi trágica. Yo no había leído el libro de O´Farrell, aunque sí lo había regalado. Por qué Hamnet y no Hamlet, me preguntaba. Busqué por ahí (es decir, en Internet) y encontré que es el mismo nombre. ¡Vaya! Sin embargo, el libro de O´Farrell se titula Hamnet y la obra de Shakespeare, Hamlet, así que tenía cierta curiosidad por saber a qué se debía. Hamnet es uno de los dos hijos gemelos de William y de Agnes (habían tenido antes otra hija), es decir, de Shakespeare y de su mujer. La película transcurre desde que William conoce a Agnes y se casa con ella, hasta la representación teatral de Hamlet, cuatro años después de la muerte de Hamnet, cuando tenía sólo once años.

La película está bien ambientada en la Inglaterra de finales del siglo XVI, en una pequeña aldea aledaña a un frondoso bosque, que de alguna manera representa la conexión de Agnes con la naturaleza y sus misterios. Agnes es un verso suelto, enredada en los cánones sociales de su tiempo. La actriz representa un papel cargado de expresividad, muy bien captado por la cámara con unos primeros planos excelsos, algunos muy largos que aguanta sin pestañear. Esto no quiere decir que la película no tenga ritmo, al contrario, en todo momento mantiene la tensión dramática.

La escena final, con la representación de Hamlet en un teatro de Londres, a la que asiste Agnes con su hermano, es emocionante. Tuve que sacar un kleenex para secarme las lágrimas.

Victimización

 Sobre el fragmento del libro de Pablo Malo

El pasado 14 de abril, Jesús nos envió unas páginas del libro de Pablo Malo "La moralidad en el mundo moderno", que posteriormente amplió. Después de leerlas, yo escribí el siguiente comentario.


El fragmento que nos has pasado, Jesús, plantea cómo la sociedad (supongo que la occidental) ha evolucionado desde la cultura del honor hacia la cultura de la dignidad para terminar hoy en la cultura del victimismo.


Desde la cultura del honor, la persona es sensible a las ofensas de los otros, ante las cuales da una respuesta personal: tienes que defenderte para restablecer tu honor.


En la cultura de la dignidad, en cambio, tal como dice el texto, la persona no puede ser alienada por otros. Conserva su dignidad ante las ofensas. Digamos que es digno por sí mismo, por su condición específica como ser humano.


Por último, en la cultura del victimismo, como en la del honor, la persona es sensible a los otros, pero no da una respuesta personal, sino que busca el apoyo de terceras personas, atraer simpatías. Alcanza un estatus moral más elevado, mientras rebaja el del ofensor. Además, se establece una competición entre grupos victimizados, devaluándose unos a otros para ser reconocidos como las verdaderas víctimas.


No sé si este planteamiento es acertado, pero desde luego da que pensar. Se me ocurren muchos ejemplos que pueden aplicarse a la cultura del victimismo. En el texto se exponen algunos. Pueblos colonizados, mujeres, negros, judíos, palestinos, ucranianos, emigrantes… La lista puede ser inmensa.


Sin embargo, también hay una larga lista de grupos de víctimas invisibles, a las que les resulta dificilísimo encontrar apoyo. Estoy pensando, por ejemplo, en los refugiados, personas abandonadas a su (mala) suerte, que no han sido en absoluto responsables de nada y sufren las consecuencias de guerras, hambrunas, persecuciones étnicas…


En nuestro pequeño mundo, me acuerdo que, de pequeños, solíamos decirnos “no te hagas la víctima” en los conflictos entre hermanos, y, sí, muchas veces era para obtener alguna ventaja.


Hay también una derivación interesante en aquellas personas que se sienten ofendidas, víctimas, por opiniones o actos ajenos. Aquí entra de lleno el ámbito emocional, lo que algunos llaman “tener la piel muy fina”. El maltrato animal podría ser un ejemplo, pero también el caso de un conferenciante que mantenga postulados ofensivos para un estudiante que pretenda por ello impedir que los exprese en su universidad.


Puede que se abuse del victimismo en nuestra sociedad para obtener reconocimiento y alguna ventaja. Pero creo que el término tiene un carácter peyorativo que algunos aprovechan para arremeter contra personas y grupos que realmente sufren injusticias o penurias.


Algunos ejemplos: ¿Por qué tenemos que ayudar a los emigrantes a costa de nuestro bienestar? ¿Por qué mis impuestos ayudan a las personas en paro? ¿Por qué hay que favorecer a las mujeres en los procesos de selección? ¿Por qué hay que ayudar a quien lo necesita?


En EEUU se está produciendo una guerra sin cuartel trumpista contra todo lo que huele a “woke”, que da una vuelta de tuerca dramática hacia el egoísmo, sin atisbo de sonrojo. Cada palo que aguante su vela, el mundo es de los más fuertes.


miércoles, 28 de enero de 2026

Bienvenida

¡Hola amigos!

Aquí estoy, escribiendo la primera entrada de este blog. Es sólo una prueba, para comprobar que funciona.

Saludos.



'Sapere aude: incipe'... (¡pero ya!, y deja de ser 'addictus')

Lunes, 29 de mayo de 2017 Sapere aude* Por Alejandro Bekes Horacio afirma, en la primera de sus  Epístolas , que no está dispuesto a jurar p...