Prueba y llamada a TODOS ...
Buenas tardes.
En el momento de crear este blog, no sabemos todavía en que va a consistir. Empezaremos compartiendo artículos entre nosotros, y luego ya veremos. ¡Saludos!
El fragmento que nos has pasado, Jesús, plantea cómo la sociedad (supongo que la occidental) ha evolucionado desde la cultura del honor hacia la cultura de la dignidad para terminar hoy en la cultura del victimismo.
Desde la cultura del honor, la persona es sensible a las ofensas de los otros, ante las cuales da una respuesta personal: tienes que defenderte para restablecer tu honor.
En la cultura de la dignidad, en cambio, tal como dice el texto, la persona no puede ser alienada por otros. Conserva su dignidad ante las ofensas. Digamos que es digno por sí mismo, por su condición específica como ser humano.
Por último, en la cultura del victimismo, como en la del honor, la persona es sensible a los otros, pero no da una respuesta personal, sino que busca el apoyo de terceras personas, atraer simpatías. Alcanza un estatus moral más elevado, mientras rebaja el del ofensor. Además, se establece una competición entre grupos victimizados, devaluándose unos a otros para ser reconocidos como las verdaderas víctimas.
No sé si este planteamiento es acertado, pero desde luego da que pensar. Se me ocurren muchos ejemplos que pueden aplicarse a la cultura del victimismo. En el texto se exponen algunos. Pueblos colonizados, mujeres, negros, judíos, palestinos, ucranianos, emigrantes… La lista puede ser inmensa.
Sin embargo, también hay una larga lista de grupos de víctimas invisibles, a las que les resulta dificilísimo encontrar apoyo. Estoy pensando, por ejemplo, en los refugiados, personas abandonadas a su (mala) suerte, que no han sido en absoluto responsables de nada y sufren las consecuencias de guerras, hambrunas, persecuciones étnicas…
En nuestro pequeño mundo, me acuerdo que, de pequeños, solíamos decirnos “no te hagas la víctima” en los conflictos entre hermanos, y, sí, muchas veces era para obtener alguna ventaja.
Hay también una derivación interesante en aquellas personas que se sienten ofendidas, víctimas, por opiniones o actos ajenos. Aquí entra de lleno el ámbito emocional, lo que algunos llaman “tener la piel muy fina”. El maltrato animal podría ser un ejemplo, pero también el caso de un conferenciante que mantenga postulados ofensivos para un estudiante que pretenda por ello impedir que los exprese en su universidad.
Puede que se abuse del victimismo en nuestra sociedad para obtener reconocimiento y alguna ventaja. Pero creo que el término tiene un carácter peyorativo que algunos aprovechan para arremeter contra personas y grupos que realmente sufren injusticias o penurias.
Algunos ejemplos: ¿Por qué tenemos que ayudar a los emigrantes a costa de nuestro bienestar? ¿Por qué mis impuestos ayudan a las personas en paro? ¿Por qué hay que favorecer a las mujeres en los procesos de selección? ¿Por qué hay que ayudar a quien lo necesita?
En EEUU se está produciendo una guerra sin cuartel trumpista contra todo lo que huele a “woke”, que da una vuelta de tuerca dramática hacia el egoísmo, sin atisbo de sonrojo. Cada palo que aguante su vela, el mundo es de los más fuertes.
¡Hola amigos!
Aquí estoy, escribiendo la primera entrada de este blog. Es sólo una prueba, para comprobar que funciona.
Saludos.
Lunes, 29 de mayo de 2017 Sapere aude* Por Alejandro Bekes Horacio afirma, en la primera de sus Epístolas , que no está dispuesto a jurar p...